La casa que llora
Vivo en una casa con una puerta roja y dos ventanas a los lados. Es blanca y antigua, de esas que se hicieron en su día en los ensanches de…
Música para masocas
— Mira —dice ella señalando una vela encendida en una esquina de la calle—. Parece un altar. — Sí, sí que lo parece —respondes sin dejar de mirarla…
Pequeñas victorias
El padre nunca tuvo problemas para dormir. Era llegar a la cama y a los pocos minutos quedarse inconsciente hasta que sonase la alarma. Sin embargo ahora, con el pequeño,…
La biblioteca
El camino hacia la biblioteca es un tortuoso sendero tan seco como lo estoy yo tras no sé cuánto tiempo perdido en el Infierno. Tengo tanta sed que, de haber…
Mis demonios
La conversación con Arrio ha hecho temblar los cimientos de mi convicción religiosa. ¿O quizá no? No me ha hecho dudar de Dios, al que siento conmigo incluso ahora, en…
Prime Time
– Disculpe, pero ya le toca. – Ah, ¿ya? – Sí, vamos un poquito adelantados. – Sin problema. Revisa la caída de la chaqueta en el…
El pianista
Es mi padre el que me arregla la pajarita en el camerino, ya que yo solo apenas me apaño. De hecho las manos me tiemblan casi todo el tiempo, sólo…
Algo grande
Llevo varios años ya dedicado en cuerpo y alma a mi arte, y sin embargo quiero más. He logrado vivir de esto, hacerme un nombre y callarles la boca a…
El plan
El plan tenía tres fases, pero había que poner de acuerdo a todo el mundo y garantizar que cada uno se iba a llevar su parte. Y, como siempre, lo…
El anillo
A mis trece años empezó a asomar la patita la adolescencia, y con ella la necesidad de ser un poco rebelde, de llevar el paso cambiado y mostrarlo de alguna…
