El viejo ojeador
Cada tarde, a las cinco, Ernesto se sienta en su vieja mecedora junto a la ventana. Desde su atalaya y armado con unos prismáticos observa el campo de fútbol del barrio, donde jóvenes entusiastas juegan entre gritos y risas. Aunque sus ojos ya no ven con la claridad de antaño, su instinto sigue alerta. Detectar … Leer más