Hedor
Había un hedor que casi podía verse en el ambiente. Rodeaba a las gentes que caminaban, se impregnaba en la ropa y el pelo, y hacía que las teas ardientes que daban luz a los distintos puestos del mercado lanzasen llamas bajas y poco brillantes. Era el hedor de la vergüenza, de la euforia y … Leer más